Agencias de colocación

Las agencias de colocación son empresas que colaboran con el Servicio Público de Empleo en los procesos de intermediación laboral. Históricamente, han tenido una doble finalidad: ayudar a los trabajadores a encontrar empleo y ayudar a los empleadores en la selección de trabajadores.

Hasta el Real Decreto-Ley 10/2010 sólo podían trabajar en España agencias de colocación sin ánimo de lucro, quienes podían exigir tanto a empresarios como a trabajadores contraprestación económica por sus servicios.

A partir del Real Decreto-Ley 10/2010, por el que se legalizaron las agencias de colocación con ánimo de lucro, el servicio pasó a ser gratuito tanto para trabajadores como para empleadores en aquellas actuaciones correspondientes a la suscripción de un Convenio de Colaboración con el Servicio Público de Empleo y, en el caso de las actividades que pudieran realizar más allá de Convenios de Colaboración con Servicios Públicos de Empleo, serían gratuitas para los trabajadores aunque no necesariamente para los empleadores.

El Real Decreto 1796/2010 reguló las agencias de colocación, abriendo de manera significativa su campo de actuación, aunque mantuvo la obligación de estar coordinadas con los Servicios Públicos de Empleo, quién mantiene la centralidad de la intermediación en el mercado de trabajo.

A partir del Real Decreto 1796/2010 las Agencias de Colocación pueden ser públicas o privadas, tener o no tener ánimo de lucro, trabajar en coordinación o colaboración con los Servicios Públicos de Empleo, trabajar de manera presencial con los candidatos u online, y por último se añade a los procesos clásicos de intermediación (valoración profesional de candidatos, búsqueda de empleo, asesoramiento en orientación e información profesional, y selección de personal), la actividad de recolocación de trabajadores que resultaran excedentes en procesos de restructuración empresarial.

El Real Decreto Ley 3/2010 permitió a las ETT operar como Agencias de Colocación, esperando con ello que los procesos de intermediación ganasen la eficiencia que ya tenían en el resto de países europeos. Hasta esta apertura el impacto en el mercado de trabajo de las agencias de colocación sin ánimo de lucro había sido muy bajo, no habiendo supuesto ni respuesta eficaz y eficiente para las necesidades de incorporación de personal a las empresas, ni tampoco respuesta para la necesidad de prospección de empresas para los candidatos, habiendo sido además su distribución geográfica muy limitada.