ASEMPLEO advierte que el subempleo en España se ceba con las mujeres y los jóvenes en el sector servicios
En nuestro país, seis de cada diez subempleados son mujeres, y más de ocho de cada diez están en sectores de alta estacionalidad ASEMPLEO resalta el papel de las ETT y las Agencias de Empleo como dinamizadores de empleos de calidad y aportando flexibilidad al sistema En España, los subempleados trabajaban en promedio 21,7 horas […]
- En nuestro país, seis de cada diez subempleados son mujeres, y más de ocho de cada diez están en sectores de alta estacionalidad
- ASEMPLEO resalta el papel de las ETT y las Agencias de Empleo como dinamizadores de empleos de calidad y aportando flexibilidad al sistema
- En España, los subempleados trabajaban en promedio 21,7 horas cada semana
Madrid, 25 de mayo de 2026. La patronal de Empresas de Trabajo Temporal y Agencias de Empleo en España, ASEMPLEO, ha puesto en evidencia que el subempleo sigue siendo un problema estructural dentro del mercado laboral y que, al primer trimestre de 2026, afecta a más de 1,6 millones de trabajadores. Este fenómeno se concentra especialmente en mujeres, jóvenes y en sectores con alta estacionalidad, como hostelería, comercio y servicios. Estos datos se extraen del más reciente monográfico sobre subempleo elaborado por la asociación, con datos en la Encuesta de Población Activa más reciente.
En términos comparativos, el subempleo ha descendido desde el máximo histórico de 2013, pero persiste como un indicador de ineficiencia laboral, que limita la productividad y amplifica desigualdades. ASEMPLEO define subempleados por insuficiencia de horas a aquellos trabajadores que cumplen simultáneamente tres condiciones: trabajan menos horas de las que desearían, están disponibles para trabajar más horas en las dos semanas siguientes y han buscado activamente más empleo o están a disposición del empleador para ampliarlo.
Entre lo más preocupante, la asociación resalta que los subempleados trabajaban en promedio 21,7 horas semanales, frente a las 40,1 horas que desearían, lo que evidencia una brecha de 18,4 horas semanales. Y por nivel educativo, los trabajadores con educación superior representan 576.000 subempleados (35,3%), mientras que los de educación secundaria acumulan 498.100 (30,6%), mostrando que el subempleo no es exclusivo de la baja cualificación, sino que refleja un desajuste estructural entre oferta formativa y oportunidades laborales.
“Medir el subempleo es, por tanto, medir la demanda laboral insatisfecha de quienes ya están en el mercado de trabajo. Su existencia revela una asignación ineficiente entre oferta y demanda de trabajo y una intermediación laboral deficiente. De ahí que su reducción exija actuar sobre ambos planos de forma simultánea. El subempleo actúa, además, como amplificador de las desigualdades preexistentes. Al concentrarse de forma desproporcionada en mujeres, jóvenes y trabajadores con menor estabilidad contractual, retroalimenta trayectorias laborales segmentadas, con menor capacidad de progresión y mayor probabilidad de episodios de desempleo”, ha destacado Andreu Cruañas, presidente de ASEMPLEO.
Brechas estructurales
El subempleo presenta claras desigualdades por género, edad y sectores. De los 1,6 millones de subempleados en el primer trimestre de 2026, un 58,4% son mujeres frente a 41,6% hombres, una diferencia que refleja tanto la parcialidad involuntaria como el efecto sobre el trabajo que implican las responsabilidades de cuidado y la concentración en sectores con elevada rotación.
Por edades, los datos muestran diferencias significativas, por ejemplo, los jóvenes de 20 a 24 años mantienen niveles de subempleo similares a los de 2014, con cerca de 177.000 personas afectadas, reflejando la dificultad de inserción laboral en empleos de baja intensidad horaria y con poca experiencia. En cambio, el grupo de 25 a 34 años ha reducido su subempleo en un 41,4% respecto a 2014, hasta 409.300 personas, mostrando en este caso, algunas mejoras en la transición hacia empleos más estables.
Sectorialmente, los servicios concentran el 86,6% del subempleo, destacando hostelería, comercio y servicios administrativos; le siguen la Industria, que reduce sistemáticamente su subempleo, mientras que construcción registra un ligero aumento vinculado a la reactivación de la actividad constructora.
“La infrautilización sistemática de la capacidad de nuestra fuerza laboral representa una pérdida de potencial económico para el conjunto del país, en un contexto en que el crecimiento de la productividad resulta clave para garantizar la sostenibilidad del estado del bienestar y la competitividad internacional”, añade Cruañas.
Un país que trabaja menos de lo que quiere
El subempleo no solo refleja desigualdad, sino también la brecha entre horas trabajadas y deseadas. En el primer trimestre del año, los subempleados trabajaban en promedio 21,7 horas semanales, frente a las 40,1 horas que desearían. Esta diferencia de 18,4 horas por semana evidencia que el subempleo es estructural y no un fenómeno temporal, afectando la estabilidad económica y social de los trabajadores, implicando también un desaprovechamiento de capital humano y talento.
Ante esta realidad, hay riesgos que vale la pena determinar, como la expansión de la inteligencia artificial y la automatización en procesos del sector servicios, que podría reducir la demanda de determinados perfiles de intensidad media, ampliando el segmento de trabajadores con jornada insuficiente. La polarización laboral, destaca ASEMPLEO, con concentración de nuevos empleos en extremos salariales, dificulta la absorción de trabajadores medianamente cualificados.
Por otra parte, la continuación del crecimiento en turismo y hostelería en nuestro país, que es uno de los principales generadores de subempleo, también podría absorber parte del subempleo existente si se desarrollan modelos de gestión de jornada más flexibles. Asimismo, resalta la asociación empresarial, la digitalización de los servicios de intermediación laboral mejora el ajuste entre trabajadores y empleadores, reduciendo el tiempo que un trabajador permanece en situación de subempleo involuntario.
En este sentido, el papel de las empresas de trabajo temporal y las agencias de empleo es fundamental, porque mejoran el escenario, tanto para empresas como para trabajadores que buscan perfiles para ampliar jornadas o cubrir picos de demanda, reduciendo los tiempos y costes de ajuste del mercado laboral. “Para conseguir un avance significativo en la reducción del subempleo, la colaboración público-privada en el ámbito de la intermediación es una de las vías más eficaces para acortar la brecha entre oferta y demanda de horas de trabajo, y nuestro sector ha demostrado, con más de cuatro millones de contratos firmados el año pasado, que es un motor del empleo en España”, concluye Cruañas.