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Los datos medios esconden un mes de abril mejor del esperado

11 mayo, 2020

Los datos medios esconden un mes de abril mejor del esperado En abril, la afiliación a la Seguridad Social ha descendido en 548.000 personas respecto al mes anterior (-600.000 efectivos previstos), lo que supone un desplome de la tasa interanual hasta el -4%, volviendo a los niveles de abril de 2013. Sin embargo, si nos […]

Los datos medios esconden un mes de abril mejor del esperado

  • En abril, la afiliación a la Seguridad Social ha descendido en 548.000 personas respecto al mes anterior (-600.000 efectivos previstos), lo que supone un desplome de la tasa interanual hasta el -4%, volviendo a los niveles de abril de 2013.
  • Sin embargo, si nos fijamos en lo ocurrido a lo largo del mes natural, esto es, del 1 al 30 abril, el número de afiliados apenas ha caído en 74.000 personas.
  • A nivel sectorial, los sectores que mejor se han comportado a lo largo de este mes de abril son precisamente aquellos que peores datos arrojaron en marzo, lo que pone de manifiesto una especie de efecto rebote en dichas actividades.
  • Respecto a los contratos, entre el 1 y el 30 de abril aumentaron los contratos indefinidos en 21.100, mientras que los temporales volvieron a caer en 59.000.
  • Respecto a los trabajadores afectados (o protegidos) por un ERTE, a 30 de abril estos ascendían a 3,4 millones, de los que 3 millones eran de fuerza mayor.
  • El paro registrado asciende en abril en 283.000 respecto a marzo (600.000 previstos), hasta alcanzar la cifra de los 3,8 millones.

Análisis ASEMPLEO

Los registros laborales del mes de abril se comportan según lo previsto. En abril, la afiliación a la Seguridad Social ha descendido en 548.000 personas respecto al mes anterior (-600.000 efectivos previstos), lo que supone un desplome de la tasa interanual hasta el -4% (desde el – 0,2% del mes anterior), volviendo a los niveles de abril de 2013. En términos de destrucción bruta, este mes es con mucha diferencia el peor abril de la historia. En términos acumulados desde el estallido de la crisis, desde el 12 de marzo hasta el 30 de abril, la Seguridad Social registra una reducción de 900.000 afiliados.

Cabe destacar que la destrucción de 548.000 empleos este mes hace referencia a una media, es decir, es la diferencia entre la media de afiliados de marzo (19.007.000 afiliados) y la de abril (18.459.000). Sin embargo, si nos fijamos en lo ocurrido a lo largo del mes natural, esto es, del 1 al 30 abril, los datos de afiliación no son del todo malos, puesto que entre estas dos fechas el número de afiliados apenas ha caído en 74.000 personas.

En efecto, abril suele ser un mes estacionalmente bueno para el empleo, (desde 2014 promedia un aumento de 170.000 afiliados), dado que hay sectores que gozan de la estacionalidad de la Semana Santa mientras que otros negocios comienzan a preparar la campaña de verano. Por tanto, este tradicional buen comportamiento del mercado de trabajo en abril podría ayudar a explicar la relativa resiliencia experimentada este mes en un contexto tan adverso como el actual.

En este sentido, el dato de destrucción de 548.000 no recoge tanto el impacto de la pandemia en abril, como el producido durante la segunda quincena de marzo. Es más, si entre el 12 y el 31 de marzo se destruyó empleo todos los días, entre el 13 y el 29 de abril solo se destruyó empleo de manera neta en 2 días. Esto pone de manifiesto que las empresas ya ajustaron su mano de obra durante la segunda mitad de marzo, y que en abril el nivel de empleo ha permanecido relativamente constante.

Este estado de relativa hibernación del mercado de trabajo en abril queda patente en la contratación: el número de contratos registrados en abril ha sido de 673.150, mientras que en el mismo mes del año pasado se produjeron 1.765.185 (un 62% más). En este punto hay que tener en cuenta que desde el 1 al 9 de abril la paralización de todas las actividades no esenciales haya contribuido al estancamiento de la contratación durante una buena parte del mes.

A nivel sectorial, los sectores que mejor se han comportado a lo largo de este mes de abril son precisamente aquellos que peores datos arrojaron en marzo, lo que pone de manifiesto una especie de efecto rebote en dichas actividades. Así, el sector de la Construcción, que durante la segunda quincena de marzo destruyó el 17% de su empleo, durante el mes de abril recupera el 3,9%. Esto puede deberse a que, tras el parón de su actividad durante los primeros días de abril (periodo de descanso retribuido), el sector la haya retomado entre un 70%-80%, aumentando sus contratos de obra de duración indeterminada para atender el ritmo de construcción.

En segundo lugar, aparece la Hostelería, que tras destruir el 14,3% de su empleo entre el 12 y el 31 de marzo, a lo largo de abril recupera el 2,5%. Si bien este repunte puede resultar sorprendente a primera vista teniendo en cuenta que la totalidad de establecimientos se encuentran cerrados, el aumento del empleo puede responder a un efecto de anticipación, es decir, que los hosteleros aumenten su plantilla ante la necesidad de preparar la fase de desescalada y la reapertura. También podría deberse, en el caso del sector hotelero, a una mayor demanda de servicios de limpieza en aquellos establecimientos que han sido medicalizados.

Destaca a su vez el notable crecimiento de la afiliación en el régimen especial agrario, que se anota un aumento de 31.600 afiliados entre el 1 y el 30 de abril. Esto pone de manifiesto que, a pesar de cierto pesimismo en el sector, la medida del gobierno orientada a fomentar el trabajo en el campo para compensar la carencia de trabajadores foráneos ha tenido su impacto en el empleo agrario. El sector sanitario también arroja una ligera creación de empleo en abril de 0,35% (al igual que hizo en marzo, 0,44%), si bien se antoja modesta habida cuenta de las necesidades y graves carencias del sector en la coyuntura actual.

El resto de sectores de actividad han seguido destruyendo empleo en abril en línea con su comportamiento durante la segunda mitad de marzo, si bien a un ritmo mucho menor. Dentro del grupo de actividades profesionales, destaca la caída en el sector de las agencias de empleo y ETT, con una caída media entre abril y marzo de 45.000 afiliados.

Respecto a los contratos, entre el 1 y el 30 de abril aumentaron los contratos indefinidos en 21.100, mientras que los temporales volvieron a caer en 59.000. De forma acumulada desde el estallido de la crisis el 12 de marzo, tres de cada cuatro empleos destruidos (672.000 de 885.000) corresponden a trabajadores temporales. No obstante, habida cuenta de la moderación en la destrucción de empleo temporal en abril, este colectivo puede representar una vía de recuperación rápida del mercado de trabajo una vez se levanten las restricciones a la actividad, especialmente en comercio y hostelería.

Respecto a los trabajadores afectados (o protegidos) por un ERTE, a 30 de abril estos ascendían a 3,4 millones, de los que 3 millones eran de fuerza mayor. Cabe destacar que en febrero estos trabajadores apenas representaban 800.000 personas. Estas cifras constituyen el máximo de la serie histórica de este indicador del mercado de trabajo. El uso de esta figura de flexibilidad es reciente y novedosa de esta crisis, y por tanto, ni en los peores años de la crisis se alcanzaron cifras similares.

El número de beneficiarios de prestaciones por desempleo en abril asciende a 5,2 millones, cuando en el mismo mes del año pasado fueron 2,2 millones. Esos 3 millones de diferencia pueden deberse a los trabajadores afectados por un ERTE, que tienen derecho a una prestación con independencia de su historial laboral. El volumen de gasto destinado a pagar estas prestaciones en abril asciende a 4.500 millones de euros, la cifra más alta de la historia.

l paro registrado asciende en abril en 283.000 respecto a marzo (600.000 previstos), hasta alcanzar la cifra de los 3,8 millones. Esto se traduce en que este mes hay un 21% más de parados registrados que a estas alturas del año pasado, el crecimiento interanual más alto desde enero de 2010. Desde febrero, el paro registrado ha crecido en casi 600.000 personas, mientras que la afiliación ha caído en casi 900.000. Este retardo del desempleo respecto a la afiliación puede deberse al cierre temporal de las oficinas de empleo, lo que puede llevar a muchos desempleados de facto a no registrarse y a permanecer en la inactividad, como se comprobó en la EPA del 1T20.

Valoración ASEMPLEO

En definitiva, los registros de este mes arrojan la mayor destrucción de empleo en un mes de abril de la historia, si bien determinado en su totalidad por el comportamiento del mercado de trabajo durante la segunda quincena de marzo. En efecto, entre el 1 y el 30 de abril, la afiliación experimenta una inusual estabilidad, como si el mercado de trabajo, una vez realizado en ajuste en marzo, se adentrara en un periodo de hibernación, minimizando tanto las contrataciones como los despidos. Los estragos causados por la crisis de la Covid-19 ascienden de momento a 900.000 empleos destruidos y 3.000.000 en situación de ERTE.

Andreu Cruañas. Presidente de ASEMPLEO

 

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